20 de Marzo de 2025 - 10:19

El presidente de ENARSA echó a un gerente para defender a ESUCO y la contratista Peitel, incumplidora serial de obras

Tristán Socas, titular de la petrolera estatal, despidió a Alberto Rivero, gerente de Ejecución y Construcción de Gasoductos. El motivo es que se opuso a la contratación de Peitel, una firma santafesina a la que le rescindieron dos contratos por incumplimiento de obra, y están a punto de hacerlo con otro. El contratista original que “banca” a Peitel es ESUCO, empresa de Carlos Alberto Wagner, que llegó a presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) por pedido de Néstor Kirchner.

En ENARSA: pasan los gobiernos, las intervenciones, nuevos presidentes; quedan los contratistas, parafraseando al recordado Enrique Pinti. Aún aquellos a los cuales les rescindieron contratos de obra por incumplimientos manifiestos y probados. Un caso de estos disparó, esta semana, el despido de Alberto Rivero, gerente de Ejecución y Construcción de Gasoductos, por parte del presidente de la petrolera estatal, Tristán Socas.

El delegado de Santiago Caputo, que llegaba con la orden de emprolijar la empresa, para luego privatizarla, defendió los intereses de ESUCO y la subcontratista Peitel. ESUCO es la empresa de Carlos Alberto Wagner, el santacruceño que llegó a presidir la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) durante la presidencia de Néstor Kirchhner, justamente por pedido del entonces primer mandatario de la Nación. Además, Wagner está imputado en la Causa Cuadernos: primero solicitó el estatus de arrepentido, luego pidió la nulidad de esta decisión, y finalmente el Tribunal Oral Federal 7 rechazó esta solicitud.

Wagner es un empresario típico de “la casta”; antes, durante y después del kirchnerismo; y su firma ESUCO ganó en abril del año pasado la construcción de cuatro plantas compresoras para la reversión del Gasoducto Norte. El presidente de ENARSA era Juan Carlos Doncel Jones, despedido en octubre último luego que Minuto de Cierre revelara sueldos millonarios y manejos económicos discrecionales (https://www.minutodecierre.com/nota/2024-10-29-19-28-0-echaron-al-gerente-general-de-enarsa-tras-la-denuncia-de-corrupcion-por-la-compra-de-canos-que-revelo-este-medio).

 

La contratista de la discordia

 

Para esta obra, con un presupuesto original -seguramente habrá redeterminación de precios- de $ 22.750 millones, ESUCO eligió como subcontratista a Peitel S.A., la firma santafesina cuyo presidente es Víctor Fabián Orazi y la vicepresidente justamente su esposa, Ana Laura Manzanel. En ENARSA, diversas fuentes apuntan que, dentro de la empresa, los que siempre hicieron lobby por Peitel fueron los anteriores presidente y vice, Doncel Jones y Rigoberto Mejía Aravena. El primero de ellos está fuera de la empresa, en tanto que el segundo sobrevivió como asesor, con un sueldo importante. 

En su trayectoria, Peitel registra una Unión Transitoria de Empresas (UTE) con la firma CONINSA, otra firma recordada por cobrar el adelanto de obra, para luego no terminarla, en lugares tan distantes como La Plata y Tierra del Fuego. Cuando el ahora ex gerente Rivero, profesional de trayectoria en el sector, se enteró que ESUCO proponía a Peitel como subcontratista, se opuso de modo terminante. “Se reputeó con Tristán (Socas, presidente de ENARSA) y en menos de un día terminó fuera de la empresa”, cuenta una fuente de ENARSA, versión que corroboran dos personas más. “Pasó a despedirse alegando que tuvo un entredicho con Tristán”, apuntó otro.

El historial de Peitel con ENARSA registra incumplimientos claros y marcados, que terminaron con la rescisión de contratos. Como parte del Gasoducto Cordillerano, Peitel inició la puesta en marcha de dos plantas de gas, una en Gobernador Costa y otra en Río Senguer. En ambas incumplió el contrato y se lo rescindieron.

Algo similar está por ocurrir en la Planta Compresora de Las Armas, última etapa del Gasoducto de la Costa. La obra está terminada al 80%, Peitel habría cobrado la totalidad de la misma, y fue suspendida el año pasado por el Gobierno Nacional. ENARSA estaría a punto de rescindirle el contrato, un paso lógico tras la suspensión de la obra.

Con todos estos antecedentes, igualmente Socas echó a Rivero por cuestionar a Peitel. “El año pasado ocurrió algo similar, hubo un quilombo con Peitel y (el entonces presidente) Doncel Jones dijo que tenía la indicación de la Secretaría de Energía de mantenerlos. Con alguien están arreglados”, cuentan en ENARSA. Pasan los gobiernos, nuevos directores, y los presidentes, quedan contratistas. Aún aquellos que son incumplidores seriales de obras que ya cobraron.

Comentarios